martes, 11 de septiembre de 2012

COMO PODEMOS SER HERRAMIENTAS DE LUZ?


Amigos, una vez más comprobé que podemos ser herramientas de luz, vehículos de energía, instrumentos del Padre y porque no también ser un remanso para  aquellos que necesiten una palabra, un apretón de manos, un consuelo, un abrazo.

Démosle permiso a nuestro Ángel Guardián para que actúe por nosotros, intentemos conectarnos con la luz del corazón, de este modo verán cuanto bien pueden hacer en donde quiera que vallan. Una sonrisa puede cambiar la vibración del ambiente, una actitud alegre y servicial cambia la forma  de ver las cosas. Nosotros tenemos ese poder, nuestro pensamiento positivo, los decretos metafísicos, la confianza en el Padre Celestial, pueden hacer que cada paso que demos en nuestra vida puedan ayudar a todas las personas que conozcamos; podemos lograr que éste sea un encuentro transformador.

Quizás este encuentro puede ser en un autobús, en la calle, etc. Pero en ese momento nosotros podemos convertirnos en una herramienta de luz para otra persona, podemos regalarle una sonrisa, un gesto, un mensaje.

Cierto día salí hacer un trámite ( fuí con Jackelin que es mi asistente) las dos repartimos sonrisas porque esa es nuestra misión; con Jacky subimos a un autobús que estaba repleto de gente. Una señora me dijo en un tono imperativo ¿puedo bajar?, entonces comencé a cantar una melodía que me surgió por la situación, y dije cantando quiere bajar, va a bajar y mientras cantaba corría los pies para que la mujer pueda pasar.

La señora sonrió y exclamó ¡¿canta?! y se bajó del colectivo con otra vibración. El resto de la gente asentía con una sonrisa cómplice, según me describían los ojos de Jacky.

En otra oportunidad estaba en el colectivo y de causalidad también viajaban conmigo cuatro personas ciegas, cada uno de ellos le pedía al conductor que le avise donde debían bajar:  Señor me avisa en… y a mí en…  El conductor se enojó y dijo: Pero Dios, habiendo tantos ramales, ¿todos los ciegos se suben a éste?; entonces le respondí sonriendo, lo que sucede señor es que  todos queremos viajar con usted. El conductor sonrió y no solo eso, nos avisó a cada uno de nosotros en donde teníamos que bajar.
Esto habla de animarnos a cambiar el código de las personas, si tu interlocutor espera de ti una mala reacción, tú reacciona bien, que tu luz conquiste la oscuridad.
En otra ocasión; subí con un grupo de amigos que también son ciegos a otro colectivo el cual estaba lleno y ninguno de nosotros podía sentarse; una señora muy mayor se quejaba porque le dolía la rodilla, ¡no soporto mas el dolor!; expresarba; no sé porque, pero sentía que tenía que decirle: ¿Señora, sabe que hay ángeles? Usted puede pedirle al Árcangel Rafael y seguramente el Árcangel podrá ayudarla, entonces la mujer (Ana) cambió el tono de su voz y comenzó a contarme que iba a viajar a Grecia: El viernes me voy a Grecia, voy a tomar siete aviones. También me habló de su vida y su trabajo como maestra rural. Me contó que no tuvo hijos y así me siguió relatando su historia; en ese momento pude compartirle un poco de mi tiempo y darle luz.
Amigos, de éstas historias tengo mucho para contar, pero el mensaje más importante es que ustedes puede lograr que una persona les cuente su vida, pueden transformar su actitud y energía.
No importa la cantidad de tiempo que compartan en ese momento, lo único importante es la luz que ustedes desplieguen. Bendigan, utilicen palabras positivas y verán que en ese poco tiempo brindado  a esa persona se está construyendo un ladrillo mas para la reconstrucción de este nuevo mundo que con el amor se puede estar gestando.

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